Archivos para Nutrientes y fertilizantes
09/01/2009
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22/10/2008
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El cinc es el tercer oligoelemento que más problemas causa. Es un elemento móvil.
Los síntomas de su carencia incluye al igual que el hierro y el manganeso la clorosis característica de las hojas, aunque no empieza afectando a las hojas más jóvenes sinó a las más viejas. La única diferencia es que más tarde las puntas de las hojas se retuercen exageradamente hacia arriba y se secan, terminando por caerse las hojas ya medio secas. La clorosis empieza siempre en la base de las hojas. El crecimiento se detiene. Se trata de una deficiencia bastante detructiva.
Las carencias de hierro, manganeso y, sobre todo, cinc no suelen aparecer si se fertiliza moderadamente con oligoelementos. Si se utiliza un compuesto de oligoelementos quelatados, los síntomas desaparecerán progresivamente, pero las hojas mínimamente afectadas terminarán por caerse.
Las sobredosis no son comunes. El cinc es altamente soluble en substratos con PH bajo.
21/10/2008
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Es el segundo microelemento que causa mas problemas en el cultivo de cannabis. Es un elemento inmóvil.
Los síntomas carencieles son muy parecidos a los del hierro. Las últimas hojas nacidas empiezan a amarillear apartir de la base de la hoja. El crecimiento se ralentiza. Pero la diferencia respecto a las carencias de hierro es que los márgenes de la hoja permanecen verdes, siendo la clorosis intervenal.
En condiciones normales, con un buen substrato, las carencias de manganeso nunca se producen antes que las carencias de hierro; por lo tanto si se proporciona mediante el riego un buen compuesto de oligoelementos antes de que aparezcan las carencias de hierro (cuando los peciolos se vuelven rojos) nunca aparecen carencias de manganeso.
No son comunes los excesos en la dosis. El manganeso es altamente soluble cuando el PH del substrato es demasiado bajo (PH=3, PH=4). El PH del substrato debe estar siempre entre 5 y 7. Para remediar la situación será necesario cambiar el substrato.
20/10/2008
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El hierro es uno de los oligoelementos que suele presentar más problemas en el cultivo de cualquier planta. Los síntomas no son difíciles de apreciar. Es un elemento de movilidad baja.
Con la ausencia de hierro, las hojas se vuelven cada vez más pálidas, y el crecimiento de la planta se ralentiza bastante. Para distinguir bien una carencia de hierro nos hemos de fijar si el color pálido empieza por la punta o por la base de las hojas. Si empieza por la base y las venas intervenales de las hojas son la última parte de la planta en amarillear entonces se trata de carencias de hierro; en otro caso se deberán consultar otras carencias o enfermedades tipo fúngicas o virales. No se debe confundir con carencias de nitrógeno, en el caso del nitrógeno la clorosis aparece en toda la hoja, uniformemente. Además las carencias de hierro empiezan siempre en las hojas más nuevas.
Un desajuste en el PH del substrato, muy ácido o muy alcalino, impedirá que las raíces puedan absorber el hierro, aunque esté disponible. Es importante medir el PH del substrato si aparecen carencias de hierro muy marcadas; en estos casos la deficiencia se debe a una equivocación en la elección del substrato, o a que el PH ha sido muy mal ajustado durante los últimos riegos, o a un exceso de fertilizante.
En buenos substratos las carencias de hierro nunca aparecerán bruscamente, sinó que aparecerán progresivamente en las hojas más nuevas cuando la planta lleve más de un mes en el mismo substrato; si se aportan oligoelementos a partir del primer mes nunca deberían aparecer deficiencias de hierro. Si el substrato es excelente las deficiencias pueden tardar dos meses en aparecer
Si se suministran oligoelementos periódicamente, con un fertilizante que los contenga en porcentajes significativos (desde 0.1% hasta 5%) no se tendrán nunca carencias de hierro. No es necesario aportar hierro desde el principio, es mejor esperar a que la planta muestre las primeras carencias en oligoelementos, es decir, cuando los peciolos se vuelven rojos.
Las carencias suelen aparecer antes de florecer, debido al rápido crecimiento que lleva a cabo la planta durante esta fase; también aparece durante la fase de crecimiento, si el desarrollo de la planta es muy vigoroso, en este caso la aportación de nitrógeno y hierro (y en general todos los oligoelementos) debe ser prácticamente constante para que no aparezcan síntomas de carencias.
Los excesos de hierro no son comunes, pero se sabe que impiden la correcta absorción del fósforo, por tanto no se debe abusar cuando se proporcionan oligoelementos.
19/10/2008
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Molibdeno
La carencia específica de este elemento es rarísima. Utilizando una tierra adecuada nunca aparecerán síntomas carenciales de este tipo, y menos si se proporciona un fertilizante completo en oligoelementos. Si tienes problemas con este tipo de oligoelementos, prueba utilizar una tierra distinta, de otra marca, o de otro lugar, hasta dar con la tierra ideal. Los síntomas son muy parecidos a los del cinc. Es un elemento inmóvil.
Cobre
La carencia de cobre también es rarísima. Se distingue porque la planta se marchita lentamente, dañando seriamente la planta. Si alguna vez ocurre un marchitamiento de alguna planta no deberemos atribuirle al cobre la culpa. La culpa es muy posible que venga de otro lado, por ejemplo tierra inadecuada, riego con PH o EC con niveles peligrosos, sobredosis de insecticida, etc… Es un elemento inmóvil.
Boro
La carencia de boro es rarísima. Los síntomas se distinguen por que las puntas de las hojas jóvenes presentan un aspecto quemado. Estos síntomas no son nada normales, si aparecen hay que buscar las causas en la tierra o el agua (PH o EC descontrolados), si es que la causa no es la temperatura o la ventilación. Es un elemento inmóvil.
16/07/2008
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Hay que distinguir dos grupos entre los micronutrientes. En el primero esta el hierro, el manganeso y el cinc, que son elementos que provocan síntomas carenciales muy parecidos, y suelen aparecer muy amenudo si no se aportan estos oligoelementos varias veces.
Las carencias aparecen cuando la planta crece vigorosamente en un medio de crecimiento limitado, como lo es una maceta, con lo cual es necesario aportar externamente estos oligoelementos en caso de que la planta los “pida”. En el segundo grupo estan el molibdeno, el cobre y el boro, cuyas deficiencias nunca deberían presentarse en un cultivo decente. Las deficiencias del segundo grupo suelen ser debidas a que el sustrato utilizado no es el adecuado. Aunque también pueden producirse por un desajuste de alguna otra variable, como la iluminación, ventilación, temperatura del aire y del agua, humedad, PH, etc…
Cuando se producen carencias de oligoelementos, las peciolos de las hojas responden adquriendo tonalidades púrpura que empiezan en la intersección de la hoja (por la parte superior) y se extienden en dirección hacia el tronco. En caso de persistencia de la carencia, los troncos adquieren también esa coloración. En cuanto la planta recupera sus niveles de oligoelementos, la tonalidad púrpura suele retroceder hasta adquirir el color verde inicial.
Cuando una planta revegeta (pasa del estado de floración a crecimiento) suele tener bastantes necesidades de oligoelementos y presenta casi siempre tonalidades púrpuras en los peciolos. Si observamos diariamente la coloración de los peciolos, proporcionando una pequeña dosis de un concentrado que contenga los principales oligoelementos cuando estos se vuelvan rojos, no tendremos problemas con carencias. La dosis de oligoelementos que las plantas requieren es muy baja, y normalmente suele ser necesario aportarlos 3 ó 4 veces durante la vida de la planta. Los peciolos se vuelven rojos por primera vez al terminar la fase de crecimiento y cuando la tierra ha sido colonizada completamente por las raíces; si no se tiene previsto trasplantar antes de pasar a la fase de floración conviene proporcionar oligoelementos por primera vez en este momento.
Durante las dos primeras semanas de floración la planta se estira bastante y la coloración rojiza de los peciolos vuelve a aparecer y es conveniente volver a proporcionar oligoelementos. Cuando las plantas están en plena floración (5ª semana en índicas y 8ª en sativas) suelen volver a mostrar carencias, esta es la última vez que se recomienda aportar oligoelementos, por lo menos en variedes índicas, ya que la el fin de la floración está cerca; en variedades sativas se sigue el mismo método, se deja de proporcionar oligoelementos por lo menos 4 semanas antes de la cosecha. Es buena señal que las plantas muestren los peciolos rojos durante el fin de floración, ya que es señal de que se han dosificado correctamente los oligoelementos, sin que sobren.
15/07/2008
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Son elementos consumidos por la planta en cantidades pequeñas, pero una deficiencia de alguno de ellos puede afectar gravemente a la producción y la calidad de la cosecha. Son importantes sobre todo el hierro, el manganeso y el cinc. Cuando ocurre una deficiencia en algún oligoelemento suele provocar que algún otro nutriente no pueda ser asimilado por la planta. Esto convierte a los microelementos en uno de las claves del cultivo de cannabis. Si se consigue que la planta tenga siempre disponible su dosis necesaria de oligoelementos entonces la cosecha será excelente.
Existen fertilizantes que ya incluyen una dosis de todos los oligoelementos, aunque el porcentaje de cada uno puede variar mucho según el producto. Algunos fertilizantes NPK también contienen oligoelementos, pero el porcentaje que contienen suele ser insuficiente (del orden del 0.001%). Para proporcionar suficientemente hierro la proporción del fertilizante debería ser de un 5%, para el zinc por lo menos del 0.5% y para el manganeso del 2%. El molibdeno, el cobre y el boro no suelen faltar en ningún cultivo con un substrato adecuado, pero la mayoría de concentrados de oligoelementos suelen contenerlos en suficiente cantidad.
Los excesos de oligoelementos en la tierra también provocan bloqueos en la asimilación de otros nutrientes. Afortunadamente existen en el mercado microelementos quelatados. Los quelatos hacen que los microelementos no se disuelvan en el agua si existe saturación de estos. Los quelatos no parecen la solución definitiva pero ayudan bastante al cultivador, ya que en caso de que no faltara ningún oligoelemento, añadir más no perjudicaría a las raíces. En cultivos con macetas los oligoelementos se agotan rápidamente tras 5 ó 6 semanas, lo que hace imprescindible proporcionar oligoelementos a la planta ya antes la floración. En cultivos en suelo los problemas con microelementos se suavizan, ya que las raíces se expanden sin límite, además de que siempre es posible añadir compost o substrato nuevo.
Los excesos de algunos nutrientes dañan las raíces e imposiblitan que absorban algunos nutrientes. Las condiciones climáticas y medioambientales afectan a la capacidad de la planta para absorber oligoelementos. En total son muchos los factores que afectan a la asimilación de nutrientes. Y a esto aún se le debe sumar el hecho de que cada variedad de cannabis tiene exigencias a veces bastante diferentes entre ellas. La conclusión es que es complicado acertar con las dosificaciones de oligoelementos.
La disponibilidad de oligoelementos normalmente dependen mucho de la composición del suelo. La clave es acertar con el substrato y que la vida que contenga este aporte el mayor número de oligoelementos. Potenciando la vida del suelo con tés de compost aseguraremos su supervivencia. Aunque también es posible aportar los oligoelementos artificialmente mediante fertilizantes químicos, conviene hacerlo lo menos posible ya que la vida del suelo se verá afectada negativamente. Esto no quiere decir que no se deban utilizar fertilizantes químicos, ya que en muchos casos no hay otra opción. No todo el mundo dispone de compost o de tiempo para obtenerlo. Un poquito de oligoelemento artificial vendrá bien si el cultivo es principalmente ecológico (a base de compost), pero si el cultivo es a base de tierra esterilizada y a base de fertilizantes químicos cada vez será necesario abonar más a menudo.