12/10/2008
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La luz es el elemento primordial para la planta, el más básico. Sin luz suficiente, la planta no llega a su pleno rendimiento. Aunque es posible que una planta crezca en un ambiente de luz pobre, no llegará a producir flores de calidad aceptable. El cannabis es una especie que requiere bastante luz para producir abundantes flores. El ciclo de vida del cannabis está regulado por el fotoperiodo. Para comprenderlo se dice que la planta dispone de un reloj interno que cuenta las horas de luz y oscuridad para saber cuando debe iniciar la floración y cuando el crecimiento. En cultivos de interior es necesario utilizar lámparas especiales que emiten la luz apropiada para el cultivo y el fotoperiodo se ajusta cómodamente con un temporizador. En exterior el fotoperiodo aumenta durante la primavera, llevándose a cabo la fase de crecimiento, y disminuye a partir de agosto, y es cuando se produce la floración.
La distancia de la bombilla a las plantas depende de la potencia. Para modelos de 400W las plantas no deben estar a menos de 25 ó 30 cm. Para modelos de 600W la distancia mínima es de 45 cm. Para modelos de 1000W la distancia es de 60cm. Para que todas las plantas reciban la misma intensidad de luz es conveniente ajustar la altura de las macetas según el tamaño de cada planta, situando un poco más elevadas las plantas de los costados.
En algunas ocasiones se utiliza luz artificial para complementar la iluminación solar. Por ejemplo puede instalarse un pequeño foco en exterior con un temporizador que lo encienda unas horas cuando anochezca, para alargar el fotoperiodo e impedir que las plantas florezcan.
La forma y tamaño del reflector que tengamos también jugará un importante papel en la cantidad de luz reflejada. Un reflector pequeño dejará escapar gran parte de la luz por los lados. Los reflectores grandes son más eficientes aunque más engorrosos de manejar, ya que ocupan demasiado, se ensucian y pesan más; aunque se fabrican fácilmente a partir de una lámina de metal delgada (metal que sea buen reflectante). Un reflector grande mide por ejemplo 80cm x 80cm, como el que se utiliza en los cultivos mostrados en las fotografías.
La forma que tenga el reflector determinará la distribución de luz, aunque no es un factor que sea determinante en la producción. La forma ideal que ha de tener un reflector es una curva parabólica, parecido a un semicírculo, de forma que la luz se distribuye uniformemente en todo el espacio. Los reflectores pequeños dejan escapar bastante luz por los costados, y es necesario utilizar pantallas reflectoras para aprovechar esa luz.
12/10/2008
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El agua del grifo tiene los inconvenientes de contener demasiado calcio, cloro y sodio, además de tener un PH elevado. Si el único agua de que disponemos es del grifo se deben tener estos aspectos en cuenta:
-es conveniente dejar reposar el agua 24 horas para que se evapore la mayor cantidad de cloro posible, ya que el cloro es perjudicial para el suelo y bloquea la absorción de ciertos nutrientes.
-es conveniente disminuir el PH hasta 6 para asegurar la correcta asimilación de todos los nutrientes.
-se deberán realizar lavados de tierra para expulsar las sales acumuladas.
Si se tiene acceso a agua destilada, osmotizada o agua de lluvia lo ideal es mezclar este agua con agua del grifo; de esta forma la proporción de calcio, cloro y sodio disminuye; la mezcla puede ser desde 50% agua del grifo/ 50% agua pura hasta 20% agua grifo / 80% agua pura. Utilizar agua pura al 100% provoca que las carencias de oligoelementos sean más intensas. El agua pura es conveniente utilizarla únicamente al 100% durante las últimas 2 semanas de floración.
12/10/2008
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El cannabis es una especie que se acostumbra a la cantidad de riego que se le suministra. Si el riego es abundante la planta crecerá vigorosamente, pero requerirá esa cantidad periódicamente para mantener toda su infraestructura. Si una planta está acostumbrada a un riego abundante se hará grande, pero si disminuímos el aporte diario de agua bruscamente, la infraestructura no podrá ser abastecida de agua y la mayoría de las hojas morirán. Esto suele ocurrir si las plantas están desatendidas durante varios días, lo que suele ocurrir durante el periodo de vacaciones.
Cuando la planta requiere agua las hojas desfallecen y las puntas de los tallos se doblan, la planta pierde toda su fuerza. Si la regamos después de que esto ocurra la planta recupera la fuerza en pocos minutos. Normalmente esto ocurre al terminar el día, cuando hace mucho calor y la planta va justa de agua; por la noche la planta se puede recuperar absorbiendo la humedad del aire, pero si la falta de riego continúa el crecimiento se ralentizará y si la falta de agua se prolonga durante mucho tiempo la planta puede llegar a morir.
Las plantas que se cultivan en secano reciben poca agua y crecen poco dando poca producción, pero su consumo de nutrientes es más bajo y las plagas no les afectan tanto, siendo un tipo de cultivo ideal si no se dispone de tiempo para cuidar las plantas.
Durante la fase de crecimiento la planta soporta mejor los periodos de sequía. Pero si la planta demanda a menudo agua, poniéndose mustia, deberemos aumentar los riegos para asegurar un crecimiento vigoroso y rápido. Como norma general se debe esperar a que se sequen los primeros centímetros de tierra para volver a regar. Si el suelo está siempre húmedo es más fácil que se propaguen hongos por las raíces. Además, en un suelo cargado constantemente de agua, la oxigenación es bastante menor y por lo tanto el crecimiento también.
Durante la fase de floración el consumo de agua se dispara. Durante las pirmeras semanas, hasta que la planta comience a producir pistilos, el crecimiento final se acelera. Al regar se debe procurar que el agua llegue hasta la última raíz, sobre todo en cultivos con macetas, regando hasta que el agua salga por debajo de las macetas. No se vuelve a regar hasta que la superfície del terreno no comience a secarse.
Debe tenerse en cuenta que cuando la humedad relativa del ambiente es baja la tierra se seca en menos tiempo, siendo necesario regar más amenudo.
12/10/2008
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El agua destilada se utiliza para rabajar la EC (corriente eléctrica) del agua de riego. No es conveniente utilizarla para regar directamente, a no ser que sea al final de la floración. Al no llevar ningún mineral, regar con agua destilada aumenta las deficiencias de oligoelementos, sobre todo es posible que aparezcan carencias de calcio. El agua destilada se utiliza en la mayoría de los casos para mezclar con aguas demasiado cargadas de sales.
El agua de lluvia tiene las mismas características que el agua destilada, pero tiene la ventaja que si se recoge recién caída la lluvia, el agua está muy oxigenada. Tiene efectos buenísimos para las plantas, debido a su oxigenación. Pero al acumularla en bidones, pierde el oxígeno (y CO2), convirtiéndose en agua destilada. El agua de lluvia también contiene un pequeño porcentaje de nitrógeno procedente de la atmósfera.
El agua del grifo se caracteriza por tener una elevada cantidad de cloro, calcio y sodio. El cloro en cantidades elevadas es muy perjudicial para las raíces. El calcio aumenta el PH y su exceso interfiere en la absorción del fósforo impidiendo una floración abundante y de calidad. El sodio en exceso interfiere en la absorción de potasio. El agua de las zonas rurales suele ser de mejor calidad. Muchos cultivadores urbanos no tienen otro remedio que utilizar únicamente agua del grifo, pero si existe la posibilidad de mezclarla con agua de lluvia no será necesario lavar la tierra. La EC del agua de grifo oscila entorno a 1ms/cm. El PH suele ser desde 7 a 9 debido al calcio, siendo lo más común 8. Al ser un PH tan elevado suele ser necesario rebajar el PH hasta 6, lo que implica añadir ácido potásico, que aumenta la EC de la solución hasta 1.5 ms/cm en los peores casos.
Agua de pantanos, embalses, balsas, pozos e incluso ríos son muy parecidas. Se debe comprobar el PH y la EC y comprobar que no se trata de aguas excesivamente alcalinas o con EC por encima de 1.5 ms/cm. Suelen tener PH 7 a 8, con EC ligeramente superior a 1. Aunque todo depende de la naturaleza del terreno, en terrenos arcillosos encontraremos las mayores EC. Si el terreno es volcánico, granítico o formado por rocas impermeables (en las montañas) podemos encontrar aguas más puras (EC menores de 1ms/cm y PH neutro)
El agua mineral tiene unas propiedades perfectas para el cultivo de cannabis, a excepción del precio que cuesta, lo que la hace un recurso muchas veces imposible. Dependiendo de la procedencia las características del agua embotellada varían. Las mejores son las que contienen pocas sales, concretamente las que contienen poco sodio. Al ser agua de mayor calidad su contenido en cloro también es bajo. El PH suele estar entorno a 7 y la EC entorno a 0.3 ms/cm.
Como agua de riego se debe utilizar alguna de las mencionadas atrás o una mezcla de ellas. Conviene utilizar agua que tenga una EC entorno a 0.3ms/cm (sin haber añadido fertilizante) si queremos evitar problemas de acumulación de sales en el substrato. La EC del agua de riego es más elevada cuando añadimos fertilizantes.
12/10/2008
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El agua interviene directamente en las reacciones químicas de la fotosíntesis. Además, el agua es la encargada de proporcionar muchos de los nutrientes que la planta necesita. Estos nutrientes se disuelven en el agua y son absorbidos por las raíces. Las hojas utilizan el agua para extraer el hidrógeno a partir del cual fabrican la glucosa, por lo tanto es un elemento básico para la supervivencia de la planta. El cannabis es una planta que necesita mucha agua para que crezca y florezca exhuberantemente. Entre los atributos que podemos medir del agua están el PH, la EC (electroconductividad) y la temperatura.
Exactamente, el PH es un indicador del nivel de hidróxidos que contiene el agua. Los hidróxidos que contiene el agua intervienen en la solubilidad de las sales minerales y nutrientes que la planta necesita. Si algun nutriente no es soluble, la planta será incapaz de absorberlo.
El PH se mide según una escala que va de 0 a 14. Cuando una substancia tiene un valor de PH por debajo de 7 se dice que es una substancia ácida, mientras que si el valor del PH es superior a 7 se dice que es alcalina. Si el PH tiene un valor de 7 se dice que la substancia es neutra. Existen nutrientes que su solubilidad es mayor con PH alto, pero hay otros que su solubilidad es alta con PH bajo. El PH debe ser de 6 para que el máximo número de nutrientes estén disponibles (solubles) a las raíces.
Cuando el PH está por encima de 7, algunos microelementos (hierro, manganeso y zinc) reducen su solubilidad considerablemente. Con PH bajo los nutrientes que reducen su solubilidad son el calcio, el magnesio y el molibdeno. El nitrógeno y el potasio son solubles para un rango bastante amplio de PH, aunque el fósforo es más delicado en este aspecto y su solubilidad se reduce considerablemente cuando el PH se aleja de 6.
La corriente eléctrica (EC) se propaga mejor por el agua si contiene más sales disueltas. Existen aparatos electrónicos que introducen corriente eléctrica en el agua y miden la cantidad de corriente que se propaga, pudiendo de esta forma saber la cantidad de sales o nutrientes disueltos en el agua.
Por tanto la medida de EC es útil para dosificar los nutrientes que proporcionamos en cada riego. También es útil medir la EC del agua residual, el agua sobrante que drenan las macetas, para conocer el nivel de sales que contiene el substrato.
En el cultivo en macetas existe el problema de la acumulación de sales en la tierra, debido a que las plantas no absorben todos los nutrientes que le proporciona el agua de riego. Con el tiempo, las sales sobrantes se van acumulando en la tierra y se van desplazando lentamente hacia el fondo y hacia las paredes de la maceta. Si se riega abundantemente la tierra se consigue arrastrar esas sales fuera de la maceta, y analizando la EC de este agua se consigue determinar a grosso modo cuantas sales están presentes en el suelo.
Cuanto más elevada es la EC del agua utilizada, más problemas de cultivo aparecerán debidos a acumulaciones excesivas de sales residuales en el substrato.
La EC puede medirse en varias unidades de medida: en microsiemens por centímetro (s/cm), milisiemens por centímetro (ms/cm) (recordar que 1ms=1000s) y partes por millon (ppm), aunque la medida más utilizada es la de ms/cm.
Valores típicos de EC son:
Líquido EC(ms/cm) EC(s/cm)
Agua pura (destilada) 0 0
Agua de lluvia 0.1 100
Agua del grifo 0.5 – 1.2 500 – 1200
Agua estancada 0.5 – 2 500 – 2000
Agua embotellada de baja mineralización 0.3 300
Agua de riego sin fertilizante 0.2 – 0.4 200 – 400
Agua de riego con fertilizante (2 veces por semana) 0.8 – 1.2 800 – 1200
Agua residual (sobrante de la maceta) 4 – 15 4000 – 15000
La temperatura del agua de riego es algo que muchas veces se pasa por alto, pero para aquellas personas que esten cultivando en lugares fríos es algo muy importante. Regar con agua que tenga una tempertaura menor de 10 ºC ralentizará el crecimiento y detendrá la floración. Para evitar regar con agua fría es suficiente dejar reposar el agua en algún lugar con temperatura algo superior a los 10ºC, hasta que se caliente. La temperatura ideal está comprendida entre 15ºC y 20ºC. Si el agua es corriente es menos probable que el agua salga muy fría. El problema de agua fría surge cuando se cultiva en invierno, en lugares muy fríos
La temperatura siempre juega un papel de primera importancia. Aunque todo se haga de forma correcta, si la temperatura no es la adecuada, las plantas disminuirán la producción a niveles muy bajos, sobre todo si se trabaja con sativas (de procedencia tropical).
12/10/2008
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Con cada riego la tierra se carga con sales minerales que la planta no aprovecha. Estas sales modifican el PH del suelo, volviéndose más alcalino o ácido, dependiendo de la cantidad de calcio que contenga el agua; las raíces también sufren con excesos de sales a su alrededor. Este problema suele presentarse sobre todo en cultivos con macetas.
Para medir la cantidad de sales que contiene el substrato existe un método: medir la EC del agua sobrante de las macetas. Cuando la EC alcanza niveles exagerados, como 15 ms/cm, es conveniente proceder al lavado de tierra.
El lavado de tierra y raíces consiste simplemente en regar abundantemente la planta para que las sales sean arrastradas con el agua. Si se dispone de un medidor de EC se puede ir midiendo la cantidad de sales conforme el agua va saliendo por debajo de la maceta, parando de regar cuando la EC esté por debajo de los 5 a 10 ms/cm. Si no se dispone de medidor de EC se puede seguir la regla de regar con una cantidad total de agua igual al doble del volumen de la maceta.
Se puede utilizar agua del grifo para lavar la tierra, pero es necesario corregir el PH del agua para que las raíces no sufran. El valor del PH deberá ser igual al del PH del agua que se ha utilizado para regar normalmente.
Después de un lavado de tierra las raíces encontrarán menos nutrientes a su alrededor, y los síntomas de carencias de nutrientes aparecerán pronto; por tanto se debe prevenir y aportar una pequeña dosis completa de nutrientes en cada riego.