11/10/2008
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Una lámpara normalmente consta de una bombilla y un reflector. El reflector dirige y concentra la luz generada por la bombilla, para aprovechar la luz emitida en todos los ángulos. Normalmente, para iluminar una zona de cultivo, se sitúan las bombillas en posición horizontal, poniendo un reflector encima de la bombilla para reflejar la luz emitida por arriba y por los lados.
Existen modalidades de cultivo en las que se utiliza una posición vertical de la bombilla, situandola en el centro de un cilindro, y colocando pequeñas plantas colocadas en el interior de las paredes del cilindro; así la luz que llega a las plantas proviene directamente de la bombilla, sin producirse reflexión de la luz.
Además de los reflectores de la lámpara es útil reflejar la luz que se escapa por los laterales del cultivo; para ello existen diversos materiales, aunque el más eficaz es la pintura blanca reflectante; se deben pintar de blanco las paredes o cubrirlas con plástico blanco de venta en growshops; en las zonas abiertas del cultivo se pueden fabricar unas pantallas a partir de láminas de madera pintadas de color blanco.
La luz reflejada penetra entre las hojas en ángulos distintos a la luz que proviene directamente de la bombilla, siendo útil porque tambíen ilumina las partes de la flor que están a la sombra de la bombilla. En los cultivos verticales no existen reflectores, ya que todo es superfície de cultivo, y las flores pueden desarrollar resina de forma muy desigual. Es importante mantener limpios los reflectores, que se ensucian a menudo por los pulverizadores utilizados en la prevención de plagas.
El tipo de material utilizado en la construcción del reflector es importante, ya que determinará la cantidad de luz reflejada. Existen materiales que absorben potencia de luz, reduciéndose la calidad de la luz. Si no se mantiene bien limpio el reflector, la cantidad de luz se verá también disminuída. Los materiales utilizados en la construcción de reflectores para lámparas son aleaciones de aluminio o de otros metales. El plástico blanco se utiliza para cubrir los límites del cultivo o para hacer cortinas que separen las zonas de crecimiento y floración.
11/10/2008
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La potencia determina la cantidad de luz (lúmenes) que emite la lámpara. La cantidad de luz no se mide en watios sino en Lúmenes. La relación entre Watios y Lúmenes no es directa; una bombilla de 400W modelo HPS proporciona 50.000 Lumenes, 125 Lumenes/Watio; mientras que una bombilla de 600W, modelo HPS, proporciona una potencia cercana a los 90.000 Lúmenes, 150 Lumenes/Watio, algo más eficientes (20%) que los modelos de 400W. Es un hecho que se debe tener muy en cuenta, ya que si se utilizan bombillas de 600W, en vez de las de 400W, se necesitrán menos Watios para iluninar la misma zona. Los modelos HPS de 1000W emiten 120.000 Lúmenes, 120 Lúmenes/Watio, algo menos eficaces que el modelo de 600W. Además, estas cifras varían según la marca que se utilice.
Para hacerse una idea de la importancia de la influencia de la potencia de luz en la calidad de la cosecha, el sol emite una potencia equivalente de 1.000W por metro cuadrado, consiguiéndose en estas condiciones las mejores cosechas. Para iluminar un cultivo de interior se necesita una potencia mínima de 400W por metro cuadrado, obteniéndose resultados relativamente aceptables. Si se aumenta la potencia de luz por metro cuadrado hasta los 600W se aumentará la producción y la calidad del producto final con respecto a los 400W, lo cual es un dato a tener en cuenta si se dispone de espacio limitado.
Para tener una referencia, los cultivadores comparan el peso de los cogollos obtenidos (el peso de la producción) con el número de watios utilizados para florecer. Así, un cultivador puede cosechar desde 200 gramos hasta 400 gramos con una lámpara de 400W, si el cultivo funciona. Los cultivadores expertos, cuando cultivan especies altamente productoras, llegan a cosechar cerca de los 400 gramos con una lámpara de 400W, aunque es más fácil conseguir estos ratios con lámparas de 600W, ya que emiten más luz en proporción a la potencia consumida.
El tamaño de la zona que podemos iluminar depende de la potencia, la relación es la siguiente:
Una lámpara de 250W ilumina una zona de 0.3m2 (0.5m x 0.5m)
Una lámpara de 400W ilumina una zona de 1m2, (1m x 1m) aunque en realidad es un poco menos (1m x 0.8m).
Una lámpara de 600W ilumina una zona de 1m2 hasta 1.5m2.
Una lámpara de 1000W ilumina una zona de 2m2 hasta 2.5m2.
El problema de las lámparas de alta potencia es el gran calor que desprenden, y esto se nota aún más en bombillas de gran potencia. La consecuencia de esto es que se deban situar las bombillas a un mínimo de 40cm para las de 400W, hasta 60cm las de 600W y 80cm a 100cm las de 1000W. Si la distancia a las hojas fuera menor se producirían quemaduras. Con fluorescentes no ocurre así, son lámparas que apenas emiten calor y no existen problemas de quemaduras en las hojas.
11/10/2008
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Las bombillas más utilizadas para el cultivo de plantas son las de halogenuros metálicos (HM), en inglés Metal Halide (MH) y las de Alta Presión de Sodio (APS), en inglés High Pressure Sodium (HPS). Estas bombillas son las utilizadas típicamente en el alumbrado de carreteras por se las más eficientes en cuanto a iluminación. Lo más normal es adquirirlas en un growshop o en una tienda especializada en iluminación y electricidad. Existen varias marcas que tienen este tipo de bombillas, por ejemplo Phillips o Sylvania. Los modelos más famosos son los Philips, sobre todo los modelos Son-T-Agro y Son-T-Plus en HPS, y en HM está el modelo HPI-T. Las potencias típicas de estas lámparas son 250W, 400W, 600W y 1000W.
Este tipo de lámparas son muy eficientes aportando luz, pero su eficiencia disminuye con las horas de utilización. La duración depende del modelo, oscilando alrededor de las 10.000 horas. Las lámparas HPS emiten gran potencia de luz en una banda entorno al naranja (color típico que desprende el sodio), aunque los últimos modelos han sido perfeccionados y emiten también un plus de 50W en la banda de los azules y ultravioletas. Estas lámparas van bien tanto para crecer como para florecer.
Las lámparas de HM emiten la mayor parte de potencia en los azules y ultravioleta. Se utiliza normalmente para salas de crecimiento, aunque pueden utilizarse para combinar con lámparas HPS para obtener una luz ideal. Todos los modelos de lámparas HPS y MH necesitan un circuito que transforma la corriente de la red doméstica de 220V a una corriente apropiada para la lámpara (que es de bajo voltaje y alta intensidad).
Así, un sistema de iluminación HPS se compone de la lámpara HPS, el portalámparas, un reflector, más el circuito adaptador. El conjunto de estos tres componentes se denomina comercialmente Kit de Iluminación. Actualmente se puede conseguir todo el kit a muy buen precio en los growshops.
Otro sistema de iluminación aparte son los fluorescentes, proporcionan una iluminación muy apropiada para la fase de crecimiento y sobre todo en la fase de enraizamiento. Las dos características principales que tienen los florescentes es que no desprenden apenas calor y que reparten muy bien la luz, debido principalmente a que la luz se emite en toda una línea. Esto permite que se puedan situar muy cerca de la planta, a pocos centímetros.
11/10/2008
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La función de un invernadero consiste en retener el calor para que la temperatura interior aumente unos grados. El calor procede del sol cuando es de día, y del suelo cuando es de noche. El suelo se encuentra siempre a una temperatura de 15ºC. Cuando hace mucho frío la capa superior del suelo puede bajar y llegar a congelarse, aunque no son éstas las condiciones en que se debe cultivar (y menos florecer) con invernadero.
Podemos aumentar el calor dentro del invernadero si practicamos un agujero de medio metro de profundidad, si es posible, manteniendo el invernadero al nivel del suelo. La temperatura de las capas más profundas del suelo son más calientes. Para aumentar y establilizar un poco más las temperaturas un buen método es rellenar en todo lo posible el agujero de estiércol. El estiércol y los microrganismos que lo descomponen son un buen generador de calor.
El montaje de la estructura de un invernadero no es difícil, pero suele llevar unas horas de trabajo. Podemos hacer la estructura de madera, comprando listones a medida, o reciclando madera. Es conveniente dibujar un mapa antes de obtener las piezas, para saber el número y medida de listones que necesitamos, y de cómo deberán ir montados. Para que las escuadras del inverndero sean rígidas laa mejor opción es clavar unos listones atravesados, formando un triángulo con la escuadra. También es buena idea construir las paredes del invernadero con ladrillos, pero la luz que recibirán las plantas será menor.
También se puede hacer una estructura de hierro si tenemos herramientas para cortar y soldar metal. También es posible montar una estructura a partir de elementos prefabricados, que incluso están perforados para tener infinidad de posibilidades de montaje. Las piezas se unen mediante tornillos y tuercas.
La estructura deberá tener una altura mínima de medio metro, aunque lo mejor es una altura progresiva como los invernaderos mostrados en la foto, para que la luz del sol incida mejor.
Se debe escoger el material para cubrir el invernadero. Se puede recubrir con plástico transparente, laminas de plástico rígido o láminas de cristal. El cristal es bastante pesado, y la estructura debe ser lo suficientemente fuerte para soportar el peso. Las láminas de plástico son un poco caras, pero aguantan bien el calor, igual que el cristal. Las láminas de plástico se ajurean fácilmente con un taladro, lo que facilita el montaje. El cristal suele dar más problemas, ya que es un material cortante y pesa mucho. La solución ideal, si se utiliza crtistal, es aprovechar ventanas viejas que pueden encontrarse habitualmente en las basuras, colocándolas directamente encima de la estructura. Un film de plástico es una buena opción si el clima no es demasiado frío.
Es muy conveniente instalar una malla en el invernadero para asegurar que las plantas se hacen más altas que el invernadero. La malla deberá ser paralela a la techo y situada como mínimo 30cm por debajo del techo.