Si el sitio es muy seco o el secado es rápido, mediante microondas (diez o quince segundos) o el horno (previamente calentado a baja temperatura), y esperar a que se termine de evaporar la humedad un par de minutos. Con este método, la hierba quedará muy crujiente y quebradiza y se desmenuzará en polvo, también afectará al sabor, al olor y rascará la garganta al fumarla.
Otra opción rápida de secar marihuana consiste en ponerla en un papel higenico doblado y se enrolla con la hierba en un radiador o estufa de baja potencia, tendremos un secado más rápido pero una “mejor calidad”.
Podemos secar los cogollos más a medio plazo (dos o tres días) dejándolos en una hoja de papel para que absorban la humedad, y aireándolos en una ventana para facilitar el proceso.
Estos métodos de secado, evidentemente, no son los más recomendables, sólo para hacer una cata previa de la hierba o en casos de extrema necesidad. Es difícil ver los cogollos y no poder hacer nada, pero es absolutamente necesario tener paciencia, la recompensa valdrá la pena.